Médicos advierten que la fertilidad de la mujer cae en picado a partir de los 35 años

La fertilidad femenina disminuye a partir de los 35 años. Conoce las implicaciones y opciones de tratamiento disponibles.

Médicos advierten que la fertilidad de la mujer cae en picado a partir de los 35 años

La decisión de cuándo formar una familia es una de las más importantes en la vida de una mujer. Sin embargo, factores sociales, económicos y profesionales han llevado a que muchas mujeres pospongan la maternidad hasta edades más avanzadas. Los especialistas en reproducción asistida llevan años advirtiendo sobre las implicaciones de esta tendencia: la fertilidad femenina experimenta un descenso significativo a partir de los 35 años, lo que puede complicar considerablemente las posibilidades de concepción natural.

Esta realidad biológica, confirmada por expertos del Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) durante su VII Congreso Internacional, plantea importantes desafíos tanto para las parejas como para el sistema sanitario español. Comprender cómo evoluciona la fertilidad femenina con la edad es fundamental para tomar decisiones informadas sobre la planificación familiar y considerar las opciones disponibles, incluidos los tratamientos de reproducción asistida y su cobertura en los seguros de salud.

La reserva ovárica: cómo funciona el reloj biológico femenino

Para entender por qué la fertilidad declina con la edad, es esencial conocer el concepto de reserva ovárica. Desde el nacimiento, las mujeres poseen un número limitado de óvulos que irá disminuyendo progresivamente a lo largo de su vida reproductiva, sin posibilidad de regeneración.

El proceso de depleción ovárica

Según explican los especialistas, el proceso sigue un patrón predecible pero implacable:

  • Al nacer: La mujer cuenta con aproximadamente un millón de ovocitos.
  • Durante la pubertad: Esta cifra se reduce a unos 400.000 óvulos.
  • En cada ciclo menstrual: Se pierden cerca de 1.000 ovocitos, aunque solo uno llegue a ovular.
  • A los 35 años: La reserva ovárica se sitúa en torno al 10% del total inicial.
  • Después de los 40 años: Los óvulos de buena calidad son escasos.

Este proceso natural e irreversible significa que, independientemente del estilo de vida o la salud general de la mujer, la cantidad y calidad de sus óvulos disminuirá inexorablemente con el paso del tiempo.

¿Por qué los 35 años marcan un punto de inflexión?

La edad de 35 años no es una cifra arbitraria en medicina reproductiva. Los estudios científicos han demostrado que es precisamente en este momento cuando se produce una aceleración en el declive de la fertilidad femenina.

Cambios cuantitativos y cualitativos

A partir de los 35 años, las mujeres experimentan dos tipos de cambios significativos en sus óvulos:

  1. Reducción cuantitativa: El número de óvulos disponibles disminuye drásticamente.
  2. Deterioro cualitativo: Los óvulos restantes presentan mayor riesgo de anomalías cromosómicas.

Como explica el profesor José Remohí, copresidente y fundador de IVI, "una mujer de 40 años apenas tiene óvulos buenos para gestar un niño sin fallos reproductivos y/o cromosómicos". Esta realidad se traduce en:

  • Mayor dificultad para conseguir un embarazo natural.
  • Incremento del tiempo necesario para concebir.
  • Mayor riesgo de abortos espontáneos.
  • Aumento de la probabilidad de anomalías cromosómicas como el síndrome de Down.

Impacto en las posibilidades de embarazo por edades

Las estadísticas sobre fertilidad femenina por grupos de edad ofrecen una perspectiva clara sobre cómo evoluciona la capacidad reproductiva:

Probabilidades de concepción natural

Los expertos en reproducción asistida manejan datos que evidencian el descenso progresivo de la fertilidad:

  • Entre los 20 y 24 años: Las posibilidades de embarazo por ciclo menstrual son máximas.
  • Entre los 25 y 29 años: Se mantiene una alta fertilidad natural.
  • Entre los 30 y 34 años: Comienza un ligero descenso, pero las posibilidades siguen siendo buenas.
  • Entre los 35 y 39 años: La reducción se acelera significativamente.
  • A partir de los 40 años: Las posibilidades de embarazo natural son considerablemente menores.

Esta progresión explica por qué muchas parejas que planifican la maternidad tardía pueden encontrarse con dificultades inesperadas para concebir, especialmente si no son conscientes de estos cambios biológicos.

Factores sociales que influyen en el retraso de la maternidad

En España, como en muchos países desarrollados, la edad media del primer embarazo ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. Esta tendencia responde a múltiples factores sociales y económicos que debemos considerar para comprender el contexto actual.

Principales causas del retraso en la maternidad

Los especialistas identifican varios factores que contribuyen a posponer la decisión de tener hijos:

  • Desarrollo profesional: Muchas mujeres priorizan establecer su carrera antes de formar una familia.
  • Estabilidad económica: El deseo de contar con una situación financiera sólida.
  • Búsqueda de la pareja adecuada: El tiempo necesario para encontrar una relación estable.
  • Acceso a la educación superior: Estudios universitarios y de posgrado que extienden la formación.
  • Cambios en los valores sociales: Mayor aceptación de la maternidad tardía.
  • Disponibilidad de métodos anticonceptivos eficaces: Mayor control sobre la planificación familiar.

Opciones y tratamientos disponibles

Afortunadamente, los avances en medicina reproductiva ofrecen diversas alternativas para las mujeres que desean ser madres después de los 35 años. Es importante conocer estas opciones y considerar su cobertura en los seguros de salud.

Técnicas de reproducción asistida

Los tratamientos disponibles incluyen:

  • Estimulación ovárica: Para mejorar las posibilidades en ciclos naturales.
  • Inseminación artificial: Procedimiento menos invasivo como primera opción.
  • Fecundación in vitro (FIV): Técnica más compleja pero con mayores tasas de éxito.
  • Diagnóstico genético preimplantacional: Para reducir el riesgo de anomalías cromosómicas.
  • Ovodonación: Utilización de óvulos de donante en casos necesarios.

Preservación de la fertilidad

Para mujeres jóvenes que desean posponer la maternidad, existe la opción de congelar óvulos, una técnica que permite preservar óvulos de mejor calidad para su uso futuro. Esta alternativa está ganando popularidad entre mujeres de 20 a 35 años que prevén retrasar su maternidad. La congelación de óvulos no solo ofrece una mayor flexibilidad en la planificación familiar, sino que también puede proporcionar tranquilidad a aquellas que están preocupadas por la disminución de su fertilidad con el tiempo.

La importancia de la planificación y el asesoramiento médico

Ante esta realidad biológica, los expertos recomiendan una aproximación proactiva a la planificación familiar. No se trata de alarmar, sino de informar para que las parejas puedan tomar decisiones conscientes sobre su futuro reproductivo.

Cuándo consultar con un especialista

Los profesionales recomiendan buscar asesoramiento médico en las siguientes situaciones:

  1. Mujeres menores de 35 años que llevan más de un año intentando concebir.
  2. Mujeres mayores de 35 años que llevan más de seis meses intentando concebir.
  3. Mujeres que desean evaluar su reserva ovárica para planificar el futuro.
  4. Parejas con antecedentes familiares de problemas reproductivos.

Pruebas para evaluar la fertilidad

Los especialistas disponen de diversas herramientas para evaluar la reserva ovárica y la fertilidad femenina:

  • Análisis de la hormona antimülleriana (AMH): Indica la reserva ovárica.
  • Ecografía transvaginal: Para contar los folículos antrales.
  • Análisis hormonales: Evaluación de FSH, LH y estradiol.
  • Histerosalpingografía: Para examinar las trompas de Falopio.

En conclusión, aunque el descenso de la fertilidad femenina a partir de los 35 años es una realidad biológica innegable, disponer de información precisa permite a las mujeres y parejas tomar decisiones informadas sobre su futuro reproductivo. La clave está en la planificación temprana, el asesoramiento médico especializado y la consideración de todas las opciones disponibles, incluida la cobertura de tratamientos de fertilidad en vuestro seguro de salud. Recordad que cada caso es único, y lo más importante es recibir un diagnóstico personalizado que permita elegir el mejor camino hacia la maternidad deseada. Además, es esencial que las mujeres se sientan empoderadas para tomar decisiones sobre su salud reproductiva, buscando siempre el apoyo de profesionales de la salud que puedan guiarles en este proceso. La educación y la conciencia sobre la fertilidad son herramientas cruciales para afrontar los desafíos que pueden surgir en el camino hacia la maternidad.