LA PROCESIONARIA: PRIMEROS AUXILIOS

La oruga procesionaria del pino es un peligro para la salud de personas y mascotas. Conoce sus riesgos y cómo actuar ante un posible contacto.

LA PROCESIONARIA: PRIMEROS AUXILIOS

Si hay algo que caracteriza la mayoría de los pinares cuando se retira el frío es ver las largas filas de oruga procesionaria (Thaumetopoea pityocampa). Esta oruga, que se convierte en mariposa, es un claro riesgo para nuestros bosques, constituyendo la segunda causa de destrucción de los pinares españoles. Pero también, sus mecanismos de defensa la hacen peligrosa para humanos e incluso mortal para muchos animales, incluidos los perros. Por ello, es fundamental conocer cómo actuar ante un posible contacto y qué primeros auxilios aplicar.

¿Qué es la oruga procesionaria del pino?

La oruga procesionaria es un insecto del orden de los lepidópteros, que vive en zonas templadas donde haya pinos, ya sea en bosques, parques o jardines. Lo más característico son las largas filas de orugas procesionarias que vemos especialmente en primavera, cuando bajan de los árboles, de cuyas hojas se han alimentado, para buscar un lugar idóneo para enterrarse y sobrevivir al calor. En verano, las crisálidas que forman eclosionan y salen convertidas en mariposa, sobre el mes de julio, iniciando un nuevo ciclo de vida. Estas mariposas forman los grandes bolsones, una especie de “nidos” blancos que vemos en las ramas de los pinos (aunque también habitan cedros y abetos), donde de sus huevos nacen nuevas orugas. Este ciclo vital es crucial para entender cómo se propagan y los peligros que representan.

La oruga procesionaria y el cambio climático

Para muchos expertos, el aumento de la oruga procesionaria está directamente relacionado con el cambio climático. Este insecto es muy adaptativo, no solo por sus mecanismos de defensa, sino en la forma de sobrevivir a los cambios climatológicos. Mientras que en invierno lo hace en estado larvario dentro de su “nido” antes de eclosionar, cuando llega el calor lo hace enterrándose en el suelo. Por ello, si los otoños y los inviernos son suaves, su supervivencia se multiplica y se refleja en el crecimiento exponencial de sus “nidos”. No solo eso, también posibilita zonas más amplias. Hasta hace unas décadas, eran típicas del área mediterránea (por debajo de alturas de 400-500 metros). Ahora, ya han colonizado áreas de alta montaña, por encima incluso de los 1.500 metros. Este fenómeno ha llevado a que la oruga procesionaria se convierta en un problema de salud pública en muchas regiones.

La mayoría de los nidos contienen aproximadamente 300 orugas. Se suelen ubicar en la parte sur del árbol para obtener la máxima luz solar y calor. Suele haber varios nidos en un mismo árbol. Su forma de actuar consiste en alimentarse generalmente por la noche y por el día volver a agruparse para mantener el calor y digerir los alimentos. Este comportamiento social es un mecanismo de defensa que les permite sobrevivir a depredadores.

Los mecanismos de defensa de la oruga procesionaria y su peligro

La oruga procesionaria tiene como objetivo principal sobrevivir para convertirse en mariposa. Esta pauta no solo se muestra en su forma de actuar en cada estación, sino también en sus mecanismos de protección. Un momento clave es cuando bajan del árbol y buscan refugio. Una vez bajan de los árboles, caminan en procesión (por ello su nombre) lideradas por una hembra. Es en este momento cuando están más expuestas a depredadores, principalmente las aves. Frente a ello, emplean dos mecanismos, uno individual y otro colectivo:

  • -Los pelos urticantes de su piel. Especialmente cuando ya tienen un color amarillento o anaranjado, estos pelos son capaces de causar reacciones alérgicas severas.
  • -Su forma de actuar gregaria, moviéndose en filas y agrupándose cuando existe algún tipo de peligro, lo que les permite confundir a los depredadores.

Este peligro se extiende en la fase en la que la procesionaria está enterrada, pero en ese momento es mucho más complicado toparse con ellas. Sin embargo, los pelos urticantes pueden permanecer en el ambiente, lo que significa que incluso estar cerca de un árbol infestado puede representar un riesgo.

Riesgos al contacto

Si hay contacto con las orugas procesionarias, especialmente en los niños, que son más vulnerables, se pueden sufrir estos síntomas:

  • Irritación en mucosas (ojos, oídos y nariz), que puede llevar a conjuntivitis o rinitis alérgica.
  • Reacción alérgica, que puede ir de leve a moderada, manifestándose en erupciones cutáneas o urticaria.

En animales como gatos y perros, esta reacción puede ser incluso mortal y se produce especialmente porque en muchas ocasiones el contacto es más directo, ya que los animales las huelen o chupan:

  • Hinchazón en lengua y boca, que puede dificultar la alimentación y la respiración.
  • Inflamación de esófago y estómago, que puede causar vómitos y dolor abdominal.
  • Necrosis en la lengua (que incluso pueden perder), lo que puede requerir intervención veterinaria urgente.

La toxina que tiene su pelo se encuentra incluso en el aire alrededor de un árbol muy infestado. Por ello, hay que tener especial cuidado si detectamos bolsones en el arbolado. Es importante que los padres y dueños de mascotas estén alerta y eduquen a los niños sobre los peligros de estas orugas.

¿Qué hacer en caso de contacto?

En caso de visionar a procesionarias, es importante no tocarlas y avisar a las autoridades: públicas (en las ciudades) o privadas (comunidades de vecinos) para que actúen. Incluso pisarlas es potencialmente peligroso si tenemos zonas expuestas en las piernas a través de pliegues en la ropa. Pero es especialmente devastadora en caso de contacto con perros. Los dueños deben estar bien informados sobre cómo prevenir el contacto y qué hacer si ocurre.

Primeros auxilios para animales de compañía

Si la mascota, como por ejemplo un perro, ha contactado con una oruga procesionaria, le veremos rascarse la boca, como si quisiera sacar algo de la lengua. Otros síntomas son:

  • Salivar profusamente, lo que puede ser un signo de malestar severo.
  • Hinchazón de boca y otras mucosas, que puede dificultar la respiración.
  • Dificultad para respirar, que es un signo de emergencia.

En este punto, hay que acudir a un veterinario lo antes posible porque puede llegar a morir. Antes de ello, es importante realizar una serie de primeros auxilios que aliviarán su estado:

  • -Sacar rápidamente al perro de la zona afectada.
  • Comprobar que pueda respirar sin dificultad.
  • -Abrir la boca para observar la lengua y las mucosas orales y localizar el área afectada.
  • Lavar la zona afectada. Lo mejor es usar suero fisiológico, pero dada la urgencia se puede hacer con agua. Siempre de dentro a fuera procurando que el perro no trague el agua.
  • Nunca se debe frotar la zona para evitar liberar la toxina.

Primeros auxilios para las personas

En las personas, las mayores reacciones alérgicas se producen en individuos sensibles, como los niños, pero también en personas hipersensibles o con problemas alérgicos. No es necesario incluso el contacto para tener problemas, ya que constantemente caen de los árboles estos pelos tóxicos urticantes al contacto con la piel. Si se presenta alguna reacción, es fundamental seguir estos pasos:

  • Retirar la ropa contaminada y lavar la piel con abundante agua y jabón.
  • Aplicar compresas frías en la zona afectada para reducir la inflamación.
  • Consultar a un médico si la reacción es severa o si hay dificultad para respirar.

Es importante recordar que la prevención es clave. Evitar áreas donde se sabe que hay infestaciones de procesionarias, especialmente durante la primavera, puede ser una medida efectiva para proteger tanto a las personas como a los animales. Además, es recomendable que los dueños de mascotas mantengan a sus animales alejados de los pinos durante esta época del año. La educación sobre los riesgos y la identificación de estos insectos es fundamental para minimizar el impacto en la salud pública.

Conclusión

La oruga procesionaria del pino representa un peligro tanto para el medio ambiente como para la salud de las personas y los animales. Conocer sus características, los riesgos asociados y las medidas de primeros auxilios es esencial para actuar de manera efectiva en caso de contacto. Mantenerse informado y alerta puede ayudar a prevenir incidentes y contribuir a la protección de nuestros pinares. Si sospechas que has estado en contacto con una oruga procesionaria, no dudes en buscar atención médica o veterinaria de inmediato. La salud y el bienestar de todos, tanto humanos como animales, dependen de nuestra capacidad para reconocer y reaccionar ante estos peligros.