La artrosis y la artritis son dos de las enfermedades reumáticas más comunes en España, afectando a millones de personas y siendo motivo frecuente de consulta médica y, por tanto, de uso del seguro de salud. Aunque ambas patologías comparten síntomas similares y afectan a las articulaciones, es fundamental conocer sus diferencias para poder abordarlas correctamente y buscar el tratamiento más adecuado.
La confusión entre estos dos términos es muy habitual entre los pacientes, lo que puede llevar a retrasos en el diagnóstico o a tratamientos inadecuados. En este artículo os explicaremos de forma clara y detallada las principales diferencias entre la artrosis y la artritis, sus síntomas característicos, los tratamientos disponibles y cómo puede ayudaros vuestro seguro de salud en el manejo de estas patologías.
¿Qué es la artrosis y cuáles son sus características?
La artrosis, también conocida como osteoartritis, es una enfermedad degenerativa que afecta principalmente al cartílago articular. Se trata de la patología reumática más frecuente en nuestro país, especialmente entre mujeres mayores de 60 años, aunque también puede aparecer en hombres y a edades más tempranas.
Características principales de la artrosis
El cartílago articular es el tejido que recubre los extremos de los huesos en las articulaciones, actuando como un cojín que permite el movimiento suave y sin dolor. En la artrosis, este cartílago se va deteriorando progresivamente, lo que provoca:
- Dolor mecánico: Se intensifica con el movimiento y mejora con el reposo
- Rigidez matutina: Suele durar menos de 30 minutos
- Pérdida de movilidad: Las articulaciones van perdiendo su rango de movimiento normal
- Deformidad progresiva: En casos avanzados, las articulaciones pueden cambiar su forma
- Crepitación: Ruidos o sensación de roce al mover la articulación
Las articulaciones más comúnmente afectadas por la artrosis son las rodillas, caderas, manos, columna vertebral y pies. Esta enfermedad tiene un componente hereditario importante y está relacionada con el envejecimiento natural del organismo, aunque también pueden influir factores como el sobrepeso, traumatismos previos o el uso excesivo de ciertas articulaciones.
¿Qué es la artritis y cómo se manifiesta?
La artritis no es una única enfermedad, sino un término que engloba más de 100 tipos diferentes de patologías que causan inflamación en las articulaciones. A diferencia de la artrosis, la artritis tiene un componente inflamatorio muy marcado y puede afectar no solo a las articulaciones, sino también a otros órganos y sistemas del cuerpo.
Tipos más comunes de artritis
Entre los tipos más frecuentes de artritis encontramos:
- Artritis reumatoide: Enfermedad autoinmune que afecta principalmente a las articulaciones pequeñas de manos y pies
- Artritis psoriásica: Asociada a la psoriasis, puede afectar tanto a articulaciones como a la piel
- Espondilitis anquilosante: Afecta principalmente a la columna vertebral
- Artritis reactiva: Causada por una infección en otra parte del cuerpo
Síntomas característicos de la artritis
Los síntomas de la artritis suelen incluir:
- Dolor inflamatorio: Empeora con el reposo y mejora con el movimiento suave
- Rigidez matutina prolongada: Puede durar más de una hora
- Hinchazón y calor: Las articulaciones se ven inflamadas y están calientes al tacto
- Fatiga general: Sensación de cansancio que no mejora con el descanso
- Síntomas sistémicos: Puede afectar a otros órganos como el corazón, pulmones o riñones
Principales diferencias entre artrosis y artritis
Para facilitar la comprensión de estas dos enfermedades, es útil compararlas directamente en varios aspectos clave:
Naturaleza de la enfermedad
La artrosis es una enfermedad degenerativa causada por el desgaste del cartílago articular, mientras que la artritis es una enfermedad inflamatoria que puede tener origen autoinmune, infeccioso o de otro tipo.
Patrón del dolor
En la artrosis, el dolor es de tipo mecánico, es decir, aparece o se intensifica con el movimiento y mejora con el reposo. En la artritis, ocurre lo contrario: el dolor es de tipo inflamatorio, empeora con la inactividad y suele ser más intenso por la noche o al despertarse.
Rigidez matutina
Los pacientes con artrosis experimentan rigidez matutina que suele durar menos de 30 minutos. En cambio, en la artritis, especialmente en la reumatoide, esta rigidez puede prolongarse durante una hora o más.
Afectación sistémica
La artrosis es una enfermedad que se limita a las articulaciones, mientras que la artritis puede afectar a otros órganos y sistemas del cuerpo, causando síntomas como fatiga, fiebre o problemas en órganos internos.
Edad de aparición
La artrosis es más común en personas mayores, especialmente a partir de los 50-60 años. La artritis puede aparecer a cualquier edad, incluso en niños y adultos jóvenes.
Diagnóstico y tratamiento de ambas enfermedades
Proceso diagnóstico
El diagnóstico de ambas patologías requiere una evaluación médica completa que incluye:
- Historia clínica detallada: El médico preguntará sobre los síntomas, su duración y características
- Exploración física: Examen de las articulaciones afectadas
- Pruebas de imagen: Radiografías, ecografías o resonancias magnéticas
- Análisis de sangre: Especialmente importantes en el caso de la artritis para detectar marcadores inflamatorios
Es fundamental contar con un buen seguro de salud que cubra estas pruebas diagnósticas, ya que un diagnóstico temprano y preciso es clave para un tratamiento efectivo.
Opciones de tratamiento
Para la artrosis, el tratamiento se centra en:
- Control del dolor con analgésicos y antiinflamatorios
- Fisioterapia y ejercicios de fortalecimiento muscular
- Pérdida de peso si es necesario
- Uso de dispositivos de apoyo (bastones, plantillas)
- En casos graves, cirugía de reemplazo articular
Para la artritis, especialmente la reumatoide, el tratamiento incluye:
- Medicamentos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FAME)
- Medicamentos biológicos en casos seleccionados
- Corticoides para controlar la inflamación
- Fisioterapia especializada
- Seguimiento multidisciplinar
Ejercicios y recomendaciones específicas
Ejercicios para la artrosis
Las personas con artrosis se benefician especialmente de:
- Ejercicios de movilidad: Movimientos suaves que mantengan el rango articular
- Fortalecimiento muscular: Ejercicios isométricos y de baja resistencia
- Actividades de bajo impacto: Natación, caminar, bicicleta estática
- Estiramientos: Para mantener la flexibilidad
Ejercicios para la artritis
Los especialistas recomiendan para la artritis:
- Ejercicios de amplitud de movimiento: Especialmente durante los períodos de menor inflamación
- Fortalecimiento progresivo: Para los músculos que rodean las articulaciones afectadas
- Ejercicios en agua: La hidroterapia es especialmente beneficiosa
- Técnicas de relajación: Para manejar el estrés y la fatiga
La importancia del seguro de salud en el manejo de estas enfermedades
Tanto la artrosis como la artritis son enfermedades crónicas que requieren seguimiento médico continuo y tratamientos que pueden ser costosos. Un buen seguro de salud es fundamental para:
- Acceder a especialistas en reumatología sin largas listas de espera
- Cubrir medicamentos especializados, especialmente los biológicos para la artritis
- Incluir sesiones de fisioterapia y rehabilitación
- Proporcionar acceso a pruebas diagnósticas avanzadas
- Cubrir cirugías cuando sean necesarias
Conclusión y consejos prácticos
Aunque la artrosis y la artritis puedan parecer similares, son enfermedades diferentes que requieren enfoques de tratamiento distintos. La clave está en un diagnóstico preciso y temprano, seguido de un tratamiento personalizado que incluya tanto medicación como cambios en el estilo de vida.
Si experimentáis dolor articular persistente, rigidez o hinchazón, no dudéis en consultar con vuestro médico. Recordad que un diagnóstico temprano puede marcar una gran diferencia en el pronóstico y la calidad de vida.
Asimismo, es recomendable revisar vuestra póliza de seguro de salud para aseguraros de que incluye cobertura adecuada para enfermedades reumáticas, ya que el tratamiento de estas patologías puede requerir atención especializada continuada y medicamentos costosos. La inversión en un buen seguro de salud es, sin duda, una inversión en vuestra calidad de vida futura.