Las hernias umbilicales son más frecuentes en bebés, aunque también pueden darse en adultos. Esta patología se produce cuando los órganos intestinales internos sobresalen a través de la apertura de los músculos abdominales. La manifestación más habitual de una hernia umbilical es una protuberancia hacia afuera en el área del ombligo, que puede ser visible o palpable al tacto.
¿Qué sucede si dejas una hernia umbilical sin tratar?
La mayoría de las hernias umbilicales requieren de una cirugía para ser solventadas. En muchos casos, esta cirugía puede ser retrasada durante meses o años y, si se trata de una hernia muy pequeña asintomática, puede incluso no ser necesaria la cirugía. Sin embargo, el gran inconveniente es que con el tiempo las heridas tienden a agrandarse, ya que la pared del abdomen se va debilitando y, paralelamente, la cantidad de tejido sobresaliente va aumentando. Por este motivo, los médicos suelen recomendar la cirugía para prevenir así el estrangulamiento, es decir, cuando una parte del intestino o un trozo de tejido queda atrapado dentro de la hernia, cortándose el suministro de sangre. En caso de llegar a este punto, es necesario acudir de inmediato a un servicio médico de emergencia como urgencias generales.
¿Qué pasa si no se opera una hernia umbilical?
La reparación de una hernia a través de una cirugía puede aliviar el dolor abdominal y la incomodidad, además de eliminar el bulto. La hernia umbilical no tiene otra cura que no sea la cirugía, pero esta se puede aplazar temporalmente. Por lo tanto, si tu médico te recomienda realizar una intervención de inmediato, es probable que tengas dolor, hinchazón del vientre u otros signos de estrangulamiento o hernia encarcelada.
Si no se opera una hernia umbilical, es probable que aumente su tamaño, así como la molestia que genera y los riesgos de que se ocasionen complicaciones graves como:
- Obstrucción intestinal.
- Gangrena.
- Peritonitis.
- Infección en el área de la hernia.
- Dolor crónico en la zona afectada.
En estos casos, la única solución sería realizar una intervención quirúrgica de emergencia.
¿Cuáles son los síntomas de una hernia umbilical?
De acuerdo con lo mencionado previamente, la manifestación más común de una hernia umbilical es la aparición de un bulto en la zona del ombligo. En caso de detectar una alteración de este tipo, es muy importante consultarlo con un médico para que determine si se trata de una hernia umbilical u otro tipo de tumor o enfermedad. Para diagnosticar esta patología, no es necesaria una especialidad médica; cualquier cirujano puede proporcionar un diagnóstico confiable.
Generalmente, en adultos, las hernias umbilicales no presentan síntomas más allá de la protuberancia o bulto en el ombligo. Aunque también se puede sospechar que se trata de una hernia umbilical si se sienten:
- Molestias abdominales al hacer esfuerzos como toser o levantar peso.
- Dolor abdominal y sensibilidad en la zona del ombligo.
- Náuseas o vómitos, especialmente si hay estrangulamiento.
Es importante tener en cuenta que en los bebés el bulto solo se percibirá cuando lloran, tosen o hacen algún esfuerzo.
¿Cuáles son las causas de las hernias?
Las hernias umbilicales son especialmente comunes en bebés debido a que, durante el embarazo, el cordón umbilical origina una abertura de los músculos abdominales del bebé que, a pesar de que suele cerrarse sola a los 2-5 años, en ocasiones no se cierra correctamente. Esto puede deberse a factores genéticos o a la presión ejercida en la zona abdominal durante el desarrollo fetal.
En el caso de los adultos, los más propensos a desarrollar una hernia umbilical son las mujeres durante y después del embarazo y las personas con sobrepeso. Las principales causas por las que se da una hernia abdominal son:
- Levantamiento de objetos pesados.
- Embarazos múltiples.
- Cirugía abdominal previa.
- Estreñimiento crónico.
- Tos crónica.
- Ejercicio físico de esfuerzo.
- Factores hereditarios que debilitan la pared abdominal.
Cualquier tipo de actividad o problema de salud que aumente la presión realizada en la zona abdominal pueden funcionar como factores causantes de una hernia umbilical. Asimismo, puede que algunas hernias umbilicales que se manifiestan en edades más avanzadas, en realidad hayan estado presentes desde el nacimiento.
¿Qué provoca una hernia abdominal?
La hernia umbilical y la barriga hinchada van de la mano, pero este síntoma también puede estar relacionado con otras afecciones más simples como la distensión abdominal. Por lo general, la distensión abdominal se identifica con una disfunción subyacente en el cuerpo o un síntoma de una enfermedad, en lugar de una enfermedad en sí misma. Esta afección sucede cuando sustancias como gas o líquidos se acumulan en la zona del abdomen, ocasionando la hinchazón del mismo.
Consecuencias de no tratar una hernia umbilical
Además de los riesgos mencionados, dejar una hernia umbilical sin tratamiento puede llevar a una serie de complicaciones adicionales. Por ejemplo, la hernia puede volverse más dolorosa con el tiempo, afectando la calidad de vida del paciente. También puede haber un aumento en la dificultad para realizar actividades cotidianas, como hacer ejercicio o incluso tareas simples como agacharse o levantar objetos ligeros. Esto puede llevar a una limitación en la movilidad y a un estilo de vida más sedentario.
En algunos casos, la hernia puede causar problemas digestivos, como náuseas o vómitos, especialmente si hay un estrangulamiento. Esto se debe a que el intestino puede quedar atrapado, impidiendo el paso normal de los alimentos y los líquidos. Por lo tanto, es crucial no ignorar los síntomas y buscar atención médica.
Opciones de tratamiento para la hernia umbilical
El tratamiento más efectivo para una hernia umbilical es la cirugía, que puede realizarse de forma ambulatoria en muchos casos. Existen dos tipos principales de cirugía:
- Cirugía abierta: Se realiza una incisión en la piel para empujar el tejido herniado de vuelta a su lugar y reparar la abertura. Este método es más invasivo y puede requerir un tiempo de recuperación más largo.
- Cirugía laparoscópica: Se utilizan pequeñas incisiones y una cámara para guiar la reparación, lo que generalmente resulta en menos dolor y una recuperación más rápida. Este método es menos invasivo y se asocia con menos complicaciones postoperatorias.
La elección del tipo de cirugía dependerá de varios factores, incluyendo la salud general del paciente, el tamaño de la hernia y la preferencia del cirujano. Tras la cirugía, la mayoría de los pacientes pueden volver a sus actividades normales en unas pocas semanas, aunque se recomienda evitar actividades físicas intensas durante un tiempo. También es importante seguir las indicaciones postoperatorias para asegurar una recuperación adecuada y minimizar el riesgo de recurrencia de la hernia.
Conclusión
En resumen, dejar una hernia umbilical sin tratar puede llevar a complicaciones graves y a un deterioro de la calidad de vida. Es fundamental estar atento a los síntomas y buscar atención médica adecuada. Si te han diagnosticado una hernia umbilical, consulta con un especialista sobre las mejores opciones de tratamiento para tu caso. No esperes a que la situación empeore; la intervención temprana puede prevenir problemas mayores y facilitar una recuperación más rápida. Mantener una comunicación abierta con tu médico y seguir sus recomendaciones es clave para manejar esta condición de manera efectiva.