Tipos de pasta de dientes: cuál elegir según tu caso

Como bien podemos comprobar a la hora de hacer la compra, tenemos a nuestra disposición muchos tipos de pasta de dientes o dentífricos, en cuanto a sabores, marcas, especialidad,…

Tipos de pasta de dientes: cuál elegir según tu caso

Elegir la pasta de dientes adecuada puede parecer una decisión sencilla, pero el pasillo del supermercado ofrece decenas de opciones con promesas muy distintas: anticaries, blanqueadora, para encías sensibles, con carbón activo, sin flúor... Cada boca tiene unas necesidades específicas y utilizar el dentífrico equivocado puede ser ineficaz o incluso perjudicial. En esta guía te explicamos los principales tipos de pasta de dientes, sus ingredientes activos y cómo elegir la más adecuada según tu situación dental.

Por qué importa elegir bien la pasta de dientes

La pasta de dientes no es un simple acompañante del cepillado: contiene principios activos que cumplen funciones terapéuticas concretas. Un dentífrico con flúor refuerza el esmalte; uno con nitrato de potasio reduce la sensibilidad; otro con clorhexidina combate la gingivitis. Utilizar el producto adecuado potencia la eficacia de tu higiene oral, mientras que uno inadecuado —por ejemplo, una pasta altamente abrasiva cuando tienes el esmalte desgastado— puede agravar el problema.

Según el Consejo General de Dentistas de España, la base de cualquier buena pasta dental debe incluir al menos 1.000 ppm (partes por millón) de flúor, el ingrediente con mayor evidencia científica en la prevención de la caries.

Ingredientes clave que debes conocer

Antes de repasar los tipos, conviene entender los componentes que diferencian unas pastas de otras:

  • Flúor (fluoruro de sodio, fluoruro de estaño, monofluorofosfato de sodio): favorece la remineralización del esmalte y lo hace más resistente a los ácidos producidos por las bacterias de la placa.
  • Nitrato de potasio: despolariza las terminaciones nerviosas del diente, reduciendo la transmisión del dolor en dientes sensibles.
  • Hidroxiapatita: mineral biocompatible que rellena las microfisuras del esmalte y ayuda a remineralizarlo. Cada vez más presente en pastas de gama alta.
  • Clorhexidina: antiséptico de amplio espectro muy eficaz contra la placa bacteriana. Se emplea en concentraciones bajas (0,05-0,12 %) en pastas y colutorios.
  • Triclosán: agente antibacteriano que reduce la formación de placa y gingivitis, aunque su uso ha disminuido por controversias sobre su seguridad a largo plazo.
  • Pirofosfatos y zinc: inhiben la mineralización de la placa, es decir, la formación de sarro.
  • Sílice hidratada y carbonato de calcio: abrasivos que eliminan manchas superficiales. Su agresividad se mide con el índice RDA (Relative Dentin Abrasivity).
  • Peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida: agentes blanqueantes que actúan sobre las manchas internas del diente. En pastas de venta libre, las concentraciones son bajas.

Tipos de pasta de dientes y para quién están indicadas

Pasta con flúor anticaries (uso general)

Es el dentífrico estándar recomendado para la mayoría de personas, incluidos niños a partir de los dos años. Contiene entre 1.000 y 1.500 ppm de flúor y su función principal es prevenir la caries reforzando el esmalte dental. Si no tienes ningún problema bucodental específico, esta es la opción más adecuada y rentable.

Indicada para: adultos y niños sin patologías especiales, como dentífrico diario.

Pasta para dientes sensibles

Formulada con nitrato de potasio, cloruro de estroncio o arginina, estas pastas reducen la hipersensibilidad dentinaria, esa punzada de dolor que aparece al tomar alimentos muy fríos, calientes, ácidos o dulces. Actúan de dos maneras: bloqueando los túbulos dentinarios expuestos y reduciendo la excitabilidad nerviosa.

Para obtener resultados, es necesario usarlas de forma continuada durante al menos dos a cuatro semanas. Además, suelen tener un índice de abrasividad bajo (RDA inferior a 60), lo que las hace suaves con el esmalte desgastado.

Indicada para: personas con retracción de encías, esmalte erosionado, tras tratamientos de blanqueamiento o limpieza profesional.

Pasta blanqueadora

Contiene abrasivos suaves (sílice, perlita) y, en algunos casos, pequeñas cantidades de peróxido de hidrógeno o agentes ópticos (blue covarine) que crean un efecto visual de dientes más blancos. Pueden eliminar manchas extrínsecas causadas por el café, el té, el vino tinto o el tabaco, pero no modifican el color intrínseco del diente.

Su uso excesivo puede desgastar el esmalte, por lo que se recomienda alternarlas con una pasta convencional y no utilizarlas más de dos o tres veces por semana si tienen un RDA alto (superior a 100).

Indicada para: personas con manchas superficiales leves, como complemento a una limpieza profesional. No recomendada si tienes sensibilidad dental o esmalte muy fino.

Pasta para encías (antigingivitis)

Diseñada para personas con gingivitis (inflamación y sangrado de encías) o con tendencia a la enfermedad periodontal. Suelen contener clorhexidina en baja concentración, extractos herbales antiinflamatorios, cloruro de cetilpiridinio o fluoruro de estaño, que además de proteger contra la caries, tiene propiedades antibacterianas.

Algunas fórmulas incluyen también vitamina E y alantoína para favorecer la regeneración del tejido gingival.

Indicada para: personas con encías que sangran al cepillarse, pacientes periodontales en mantenimiento, portadores de implantes dentales.

Pasta antisarro

El sarro es placa bacteriana mineralizada que se adhiere al diente y solo puede eliminarse con una limpieza profesional. Las pastas antisarro contienen pirofosfatos, zinc o hexametafosfato de sodio que retardan esa mineralización, ayudando a que se forme menos sarro entre visitas al dentista.

Conviene tener en cuenta que estas pastas previenen la formación de sarro nuevo, pero no eliminan el que ya existe.

Indicada para: personas con tendencia a acumular sarro rápidamente, especialmente en la cara interna de los incisivos inferiores.

Pasta infantil

La concentración de flúor debe adaptarse a la edad del niño para equilibrar la protección anticaries con el riesgo de fluorosis (manchas en el esmalte por exceso de flúor):

  • De 0 a 2 años: pasta con 1.000 ppm de flúor, cantidad equivalente a un grano de arroz.
  • De 2 a 6 años: pasta con 1.000 ppm de flúor, cantidad equivalente a un guisante.
  • A partir de 6 años: pasta con 1.450 ppm de flúor, cantidad similar a la de un adulto.

Los sabores agradables (fresa, menta suave) facilitan que el niño acepte el cepillado. Es fundamental que un adulto supervise el cepillado hasta los ocho o nueve años.

Pasta con hidroxiapatita

La hidroxiapatita es el mineral que compone el 97 % del esmalte dental. Las pastas que la contienen en forma de nanopartículas ayudan a rellenar microfisuras, remineralizar zonas debilitadas y reducir la sensibilidad. Se presenta como una alternativa al flúor en personas que prefieren evitarlo, aunque la evidencia científica a su favor, siendo prometedora, aún no iguala la del flúor.

Indicada para: personas que buscan remineralización sin flúor, esmalte erosionado, sensibilidad dental.

Pasta con carbón activo

Se ha popularizado por su supuesto efecto blanqueante. El carbón activo es un abrasivo que puede eliminar manchas superficiales, pero su índice RDA suele ser alto, lo que significa que puede desgastar el esmalte si se usa con frecuencia. No hay evidencia sólida de que blanquee más que las pastas blanqueadoras convencionales, y la mayoría de asociaciones odontológicas desaconsejan su uso regular.

Indicada para: uso muy ocasional. No recomendada como dentífrico habitual.

Pasta con o sin flúor: qué dice la evidencia

El flúor es el ingrediente con mayor respaldo científico en la prevención de la caries. La Organización Mundial de la Salud (OMS), la Asociación Dental Americana (ADA) y el Consejo General de Dentistas de España coinciden en recomendar el uso de pasta dental fluorada como medida básica de salud bucodental.

Las pastas sin flúor pueden ser una opción razonable para personas con alergia o intolerancia al flúor (muy rara), o para quienes residen en zonas con agua altamente fluorada. Sin embargo, prescindir del flúor sin justificación clínica supone renunciar a la herramienta preventiva más eficaz contra la caries.

Cómo elegir la pasta de dientes adecuada: guía paso a paso

  1. Identifica tu principal problema bucodental: caries frecuentes, sensibilidad, encías sangrantes, manchas en los dientes, acumulación rápida de sarro.
  2. Busca el ingrediente activo específico: flúor para caries, nitrato de potasio para sensibilidad, clorhexidina para gingivitis, pirofosfatos para sarro.
  3. Comprueba la concentración de flúor: mínimo 1.000 ppm para adultos; las concentraciones de 1.450 ppm ofrecen mayor protección si tu riesgo de caries es alto.
  4. Revisa el índice RDA si te preocupa la abrasividad: un valor inferior a 70 se considera suave; entre 70 y 100, moderado; por encima de 100, abrasivo.
  5. Consulta a tu dentista: es quien mejor conoce tu boca y puede recomendarte el producto más adecuado para tu situación.

Errores frecuentes al elegir y usar la pasta de dientes

  • Usar demasiada cantidad: para un adulto, basta con una cantidad del tamaño de un guisante. Más pasta no limpia más, solo genera espuma innecesaria.
  • Elegir siempre la blanqueadora: si la usas a diario y tiene un RDA alto, puedes desgastar el esmalte y aumentar la sensibilidad.
  • Enjuagar la boca inmediatamente tras el cepillado: al enjuagar con agua, eliminas el flúor antes de que actúe. Es preferible escupir el exceso y no enjuagar, o esperar al menos 30 minutos.
  • Prescindir del flúor sin motivo clínico: las pastas «naturales» sin flúor pueden ser insuficientes para prevenir la caries.
  • Ignorar la fecha de caducidad: los principios activos pierden eficacia con el tiempo. Una pasta caducada ofrece menos protección.
  • Usar la misma pasta para toda la familia: los niños menores de seis años necesitan una concentración de flúor diferente a la de los adultos.

Cuándo cambiar de pasta de dientes

Hay situaciones que justifican un cambio de dentífrico:

  • Tras un blanqueamiento profesional: conviene pasar a una pasta para sensibilidad durante las dos o tres semanas siguientes.
  • Si desarrollas sensibilidad dental: una pasta específica reducirá las molestias.
  • Si tu dentista detecta gingivitis o enfermedad periodontal: una pasta con acción antibacteriana complementará el tratamiento.
  • Durante el embarazo: las náuseas pueden hacer intolerable el sabor de la pasta habitual; cambiar a un sabor más suave ayuda a mantener la rutina de cepillado.
  • Si llevas ortodoncia: una pasta con mayor concentración de flúor protege las zonas de difícil acceso alrededor de los brackets.

Más allá de la pasta: hábitos que complementan una buena elección

Ningún dentífrico sustituye una técnica de cepillado correcta. Para aprovechar al máximo tu pasta de dientes:

  • Cepíllate al menos dos veces al día durante dos minutos, con movimientos suaves y circulares.
  • Usa hilo dental o cepillos interdentales una vez al día para limpiar donde el cepillo no llega.
  • Complementa con un colutorio adecuado si tu dentista lo recomienda.
  • Acude a revisiones dentales al menos una vez al año para detectar problemas a tiempo.
  • Limita el consumo de azúcares y alimentos ácidos que erosionan el esmalte.

Preguntas frecuentes

¿Qué tipo de pasta de dientes es mejor para prevenir el sarro?

La pasta de dientes antitartrato es la más adecuada para prevenir la formación y acumulación del sarro, especialmente útil para quienes tienen zonas difíciles de limpiar o tendencia a acumularlo.

¿Existen pastas de dientes para personas con dientes sensibles?

Sí, existen pastas de dientes específicas para la sensibilidad dental que ayudan a reducir las molestias al consumir alimentos o bebidas fríos o calientes.

¿Qué diferencia hay entre pasta de dientes infantil y la de adultos?

Las pastas infantiles tienen una menor concentración de flúor para garantizar su uso seguro con la dosis recomendada en niños.

¿Las pastas de dientes orgánicas contienen flúor?

No, las pastas de dientes orgánicas suelen estar elaboradas con ingredientes naturales y generalmente no contienen flúor, ideal para quienes prefieren productos sin componentes industriales.

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