Ataque epiléptico: guía de primeros auxilios paso a paso

Presenciar un ataque epiléptico puede ser una experiencia desconcertante, pero saber cómo actuar marca la diferencia entre ayudar y poner en riesgo a la persona afectada. La epilepsia afecta a más de 400.000 personas en España, según la Sociedad Española de Neurología, y cualquiera puede presenciar...

Ataque epiléptico: guía de primeros auxilios paso a paso

Qué es un ataque epiléptico

Un ataque epiléptico o crisis epiléptica es una descarga eléctrica anormal, excesiva y sincronizada de un grupo de neuronas cerebrales que provoca manifestaciones clínicas involuntarias y temporales. Estas manifestaciones pueden variar enormemente dependiendo de la zona del cerebro afectada: desde breves «ausencias» (desconexiones de pocos segundos) hasta convulsiones generalizadas con pérdida de conciencia, rigidez muscular y movimientos rítmicos incontrolados.

La epilepsia afecta a más de 400 000 personas en España y a unos 50 millones en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Es uno de los trastornos neurológicos crónicos más frecuentes. Sin embargo, es importante distinguir que una crisis epiléptica aislada no significa necesariamente que la persona tenga epilepsia: el diagnóstico de epilepsia requiere la presencia de al menos dos crisis no provocadas separadas por más de 24 horas.

Saber cómo actuar ante una crisis epiléptica es fundamental, porque una intervención correcta puede prevenir lesiones graves y una intervención incorrecta (como intentar meter objetos en la boca) puede empeorar la situación.

Tipos de crisis epilépticas

Comprender los tipos de crisis ayuda a reconocerlas y actuar adecuadamente:

Crisis generalizadas tónico-clónicas (gran mal)

Son las más conocidas y espectaculares. Se desarrollan en dos fases:

  • Fase tónica (10-20 segundos): pérdida súbita de conciencia, caída al suelo, rigidez generalizada de todo el cuerpo, mandíbulas apretadas, posible mordedura de lengua, gritos involuntarios (contracción de los músculos laríngeos), palidez o cianosis (color azulado por falta de oxigenación). Puede haber incontinencia urinaria.
  • Fase clónica (30-60 segundos): movimientos convulsivos rítmicos de las extremidades y el tronco, salivación abundante (espuma en la boca), respiración irregular. Los movimientos se hacen progresivamente más espaciados hasta cesar.
  • Fase postictal: tras la crisis, la persona queda inconsciente o semiconsciente durante minutos, con confusión, somnolencia, dolor muscular, cefalea y desorientación que pueden durar de minutos a horas.

Crisis de ausencia (pequeño mal)

Más frecuentes en niños. La persona se queda «en blanco» durante 5-30 segundos, con la mirada fija, posible parpadeo rápido y cese de la actividad que estaba realizando. No hay caída ni convulsiones. Al recuperarse, continúa la actividad previa sin recordar la ausencia.

Crisis focales (parciales)

Se originan en una zona concreta del cerebro y pueden cursar con o sin pérdida de conciencia:

  • Focales simples: la persona está consciente pero experimenta movimientos involuntarios en una extremidad, sensaciones extrañas (hormigueo, olores, sabores), alteraciones visuales o emociones súbitas (miedo, déjà vu).
  • Focales complejas: hay alteración de la conciencia. La persona puede realizar automatismos (movimientos repetitivos como chasquear los labios, frotarse las manos, caminar sin rumbo) sin ser consciente de ello.

Primeros auxilios paso a paso: crisis tónico-clónica

Ante una crisis convulsiva generalizada, sigue estos pasos:

Paso 1: Mantén la calma

Lo más importante es no dejarse llevar por el pánico. La mayoría de las crisis son autolimitadas y duran entre 1 y 3 minutos. Tu papel es proteger a la persona durante la crisis, no intentar detenerla.

Paso 2: Protege a la persona

  • Si está de pie o sentada, acompáñala hasta el suelo con suavidad para evitar una caída brusca.
  • Retira objetos peligrosos de su alrededor: muebles con esquinas, cristales, objetos cortantes.
  • Coloca algo blando bajo su cabeza (una chaqueta, una mochila, una toalla) para protegerla de los golpes contra el suelo.
  • Afloja la ropa que pueda oprimir: corbata, bufanda, cinturón, botón del cuello.

Paso 3: Controla el tiempo

Mira el reloj o el móvil y cronometra la duración de la crisis desde el inicio de las convulsiones. Esta información es muy valiosa para los servicios de emergencia y el neurólogo.

Paso 4: Posición lateral de seguridad

Una vez que las convulsiones cesan, coloca a la persona en posición lateral de seguridad (tumbada de lado, con la pierna superior flexionada y la mano bajo la mejilla). Esta posición:

  • Previene la aspiración de saliva, vómito o sangre (si se ha mordido la lengua).
  • Mantiene la vía aérea abierta.
  • Permite que los líquidos drenen por la boca.

Paso 5: Acompaña durante la recuperación

  • Quédate con la persona hasta que recupere completamente la conciencia.
  • Habla con voz calmada y tranquilizadora.
  • Explica lo que ha ocurrido (es habitual que no recuerde nada de la crisis).
  • No le ofrezcas comida ni bebida hasta que esté completamente alerta y pueda tragar con normalidad.
  • Si es posible, anota la hora de inicio, la duración, el tipo de movimientos y cualquier circunstancia relevante.

Lo que NUNCA debes hacer durante una crisis epiléptica

Existen mitos muy arraigados sobre cómo actuar ante una crisis epiléptica que no solo son inútiles sino potencialmente peligrosos:

  • NO metas nada en la boca: es el error más frecuente y peligroso. La creencia de que hay que introducir un objeto (cuchara, pañuelo, cartera) para evitar que se muerda la lengua es un mito. Durante una crisis tónico-clónica, los músculos mandibulares se contraen con una fuerza enorme (suficiente para fracturar un diente). Introducir un objeto puede romper dientes, causar lesiones en la boca, provocar la aspiración de fragmentos o causar heridas en los dedos de quien intenta hacerlo.
  • NO sujetes a la persona ni intentes inmovilizarla: no puedes detener las convulsiones por la fuerza, y la sujeción puede causar fracturas, luxaciones articulares y desgarros musculares.
  • NO le eches agua en la cara ni intentes «reanimarla».
  • NO le des medicación por vía oral durante la crisis.
  • NO realices respiración boca a boca durante las convulsiones (las contracciones musculares impiden la ventilación eficaz). La mayoría de las personas recuperan la respiración espontáneamente al cesar las convulsiones.

Cuándo llamar al 112

La mayoría de las crisis epilépticas en personas diagnosticadas son autolimitadas y no requieren asistencia de emergencia. Sin embargo, debes llamar al 112 en estas situaciones:

  • La crisis dura más de 5 minutos (status epiléptico, una emergencia médica).
  • La persona no recupera la conciencia entre crisis sucesivas.
  • Es la primera crisis de la persona (o no se sabe si tiene epilepsia diagnosticada).
  • La persona está embarazada.
  • La persona tiene diabetes.
  • La crisis ocurre en el agua (piscina, bañera, mar).
  • Hay lesiones visibles por la caída (traumatismo craneal, herida sangrante).
  • La persona tiene dificultad para respirar después de la crisis.

Primeros auxilios en crisis de ausencia y focales

En crisis no convulsivas, la actuación es diferente:

  • No interrumpas los automatismos (movimientos repetitivos) ni intentes inmovilizar a la persona.
  • Acompáñala con calma y protégela de posibles peligros (cruzar una calle, acercarse al fuego).
  • Habla con voz suave y espera a que la crisis pase.
  • No intentes «despertarla» con gritos, sacudidas o agua.

Mitos sobre la epilepsia que debemos desterrar

  • Mito: la persona puede tragarse la lengua durante una crisis. Realidad: es anatómicamente imposible. La lengua está sujeta al suelo de la boca por el frenillo lingual.
  • Mito: la epilepsia es contagiosa. Realidad: es un trastorno neurológico, no una enfermedad infecciosa.
  • Mito: las personas con epilepsia no pueden hacer deporte. Realidad: con un tratamiento adecuado y las precauciones necesarias, pueden practicar la mayoría de los deportes.
  • Mito: la epilepsia implica discapacidad intelectual. Realidad: la epilepsia puede afectar a personas con cualquier nivel de inteligencia.

Saber actuar correctamente ante una crisis epiléptica es un conocimiento que puede marcar la diferencia entre una recuperación sin complicaciones y una emergencia médica. La clave es proteger, no intervenir; cronometrar, no sujetar; y acompañar, no abandonar. Difundir estos conocimientos y desterrar los mitos contribuye a crear una sociedad más preparada e inclusiva para las personas con epilepsia.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura un ataque epiléptico?

La mayoría de las crisis epilépticas duran entre 1 y 3 minutos. Las crisis tónico-clónicas generalizadas pueden extenderse hasta 5 minutos. Si una crisis supera los 5 minutos, se considera una emergencia médica (estado epiléptico) y debes llamar al 112 inmediatamente.

¿Puede una persona tragarse la lengua durante una crisis epiléptica?

No, es anatómicamente imposible tragarse la lengua. Este es uno de los mitos más extendidos. Nunca introduzcas objetos en la boca de alguien que está teniendo una crisis, ya que podrías causarle lesiones graves en los dientes o la mandíbula.

¿Qué hago si presencio una crisis epiléptica en la calle?

Mantén la calma, retira objetos peligrosos del entorno, coloca algo blando bajo la cabeza de la persona, afloja su ropa, cronometra la duración de la crisis y, cuando cesen las convulsiones, ponla en posición lateral de seguridad. Quédate con ella hasta que se recupere.

¿La epilepsia se cura?

La epilepsia es una enfermedad crónica, pero con tratamiento farmacológico adecuado aproximadamente el 70 % de los pacientes logra controlar sus crisis. En algunos casos concretos, la cirugía puede eliminar el foco epiléptico. El seguimiento neurológico regular es fundamental.

¿Cubre el seguro de salud el tratamiento de la epilepsia?

Sí, los seguros de salud privados cubren consultas de neurología, electroencefalogramas, pruebas de imagen cerebral y la medicación antiepiléptica prescrita. También incluyen atención en urgencias. Llama al 910 059 297 para conocer las coberturas específicas de cada seguro.

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