Cada Navidad, miles de familias españolas ceden a la tentación de poner un cachorro, un gatito o un animal exótico bajo el árbol. La imagen es adorable y la ilusión de los niños al descubrir a su nueva mascota resulta irresistible. Sin embargo, la realidad que se esconde tras estos regalos vivos es preocupante: según datos de la Real Sociedad Canina de España y diversas protectoras de animales, uno de cada cuatro perros regalados en Navidad termina siendo abandonado durante las semanas o meses siguientes. Enero se ha convertido en el mes negro del abandono animal, con un pico del 8,7% del total anual de abandonos concentrado en las semanas posteriores a las fiestas.
En España se recogen más de 286 000 perros y gatos abandonados cada año, lo que equivale a 33 animales cada hora. Una proporción significativa de estos abandonos está directamente relacionada con animales adquiridos de forma impulsiva como regalos navideños. Analizar las razones de este fenómeno y difundir una cultura de tenencia responsable es esencial para reducir el sufrimiento animal y fomentar una relación más ética y consciente con nuestras mascotas.
Por qué regalar mascotas en Navidad es una mala idea
Un ser vivo no es un objeto
La primera y fundamental razón por la que no se debe regalar un animal es de naturaleza ética: un ser vivo con capacidad de sentir dolor, miedo, afecto y estrés no puede tratarse como un producto de consumo que se envuelve en papel de regalo y se presenta como sorpresa. Regalar un animal implica decidir por otra persona que asumirá una responsabilidad que puede durar entre 10 y 20 años (la esperanza de vida media de un perro es de 10-13 años y la de un gato de 12-18 años), sin que esa persona haya participado en la decisión ni haya valorado si tiene las condiciones necesarias para asumir ese compromiso.
El impulso emocional no es una base para la decisión
Las decisiones tomadas en el contexto emocional de la Navidad (ilusión, generosidad, ambiente festivo, presión de los niños) son, por definición, decisiones impulsivas que no contemplan las implicaciones a medio y largo plazo. Cuando pasa la euforia de las fiestas y comienza la rutina del cuidado diario (paseos con lluvia, visitas al veterinario, gastos de alimentación y salud, destrozos en casa, educación del animal), la realidad se impone y muchas familias descubren que no estaban preparadas para asumir la responsabilidad.
Incompatibilidad con el estilo de vida
Cada especie, raza y temperamento animal tiene necesidades específicas de espacio, ejercicio, estimulación mental, socialización y cuidados que deben ser compatibles con el estilo de vida de la familia adoptante. Un Border Collie necesita varias horas diarias de ejercicio intenso; un gato requiere enriquecimiento ambiental y espacios verticales; un conejo necesita un espacio amplio y supervisión veterinaria especializada. Cuando el animal se elige por su apariencia o por capricho sin considerar estas necesidades, la convivencia se deteriora rápidamente.
El efecto en los niños
Muchas mascotas navideñas se regalan a petición de los hijos. Aunque la convivencia con animales tiene beneficios demostrados para el desarrollo infantil (empatía, responsabilidad, inteligencia emocional), regalar un animal como si fuera un juguete envía un mensaje contradictorio: el animal es un objeto desechable cuyo destino depende del capricho del momento. Si semanas después el animal se abandona porque es demasiado trabajo, el niño aprende que los compromisos son temporales y que los seres vivos son prescindibles, un aprendizaje emocionalmente dañino.
Consecuencias del abandono para el animal
El abandono animal tiene consecuencias devastadoras para el bienestar del animal:
- Estrés agudo: el animal experimenta un estrés intenso al perder su entorno familiar, sus rutinas y las personas con las que había establecido un vínculo afectivo. Los perros, especialmente, son animales con una fuerte necesidad de pertenencia a un grupo social.
- Riesgo para la supervivencia: los animales abandonados en la calle están expuestos a atropellos, enfermedades, desnutrición, deshidratación, agresiones de otros animales y condiciones climáticas extremas.
- Saturación de protectoras: los refugios y protectoras operan en muchos casos al límite de su capacidad, y el pico de abandonos postnavideños agrava una situación ya de por sí crítica. Muchos refugios se ven obligados a rechazar animales por falta de espacio.
- Trauma y problemas de conducta: los animales que han sido abandonados desarrollan frecuentemente problemas de comportamiento (ansiedad por separación, agresividad por miedo, desconfianza hacia los humanos) que dificultan su posterior adopción.
- Eutanasia: en algunos países y regiones, los animales que no son reclamados ni adoptados tras un periodo de estancia en el refugio pueden ser sacrificados. Aunque la legislación española prohíbe el sacrificio de animales de compañía salvo por motivos sanitarios graves, la realidad de muchos centros de acogida sigue siendo dramática.
La Ley de Bienestar Animal en España
La Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, supuso un avance legislativo significativo en España. Entre sus disposiciones más relevantes:
- Curso obligatorio de tenencia responsable: los propietarios de perros deben superar un curso gratuito de formación sobre tenencia responsable antes de adquirir o adoptar un animal.
- Identificación y registro: todos los animales de compañía deben estar identificados con microchip y registrados en el sistema de identificación animal de la comunidad autónoma correspondiente.
- Seguro de responsabilidad civil: obligatorio para todos los propietarios de perros.
- Prohibición del sacrificio: se prohíbe el sacrificio de animales de compañía excepto por motivos de salud pública o sufrimiento irreversible certificado por un veterinario.
- Sanciones por abandono: el abandono de animales se considera una infracción muy grave, con multas que pueden alcanzar los 200 000 euros en los casos más graves.
- Limitación de la cría: se regulan de forma estricta las condiciones de cría y venta de animales para combatir las granjas de cachorros (puppy mills) y la cría irresponsable.
Qué hacer en lugar de regalar una mascota
Si una familia ha tomado la decisión meditada y consensuada de incorporar un animal de compañía a su hogar, la Navidad puede ser el momento de comunicar esa decisión, pero no de ejecutarla de forma impulsiva. Algunas alternativas responsables:
Regala la idea, no el animal
Envuelve un libro sobre la raza o especie elegida, un collar, una correa, un cuenco o un certificado simbólico que represente el compromiso familiar de adoptar un animal en las semanas siguientes, tras haber investigado y preparado todo lo necesario.
Visita una protectora después de las fiestas
Acudir juntos a un refugio de animales después de las fiestas, cuando la euforia navideña ha pasado y la decisión puede tomarse de forma más racional, permite conocer a los animales disponibles, recibir asesoramiento de los voluntarios sobre qué animal se adapta mejor al hogar y establecer desde el primer momento un vínculo basado en la responsabilidad y no en el impulso.
Adopta, no compres
En los refugios y protectoras de toda España hay miles de animales sanos, vacunados, esterilizados y deseosos de encontrar una familia. La adopción no solo salva una vida, sino que contribuye a descongestionar los centros de acogida y a desincentivar la cría comercial irresponsable. Los animales adoptados en protectoras suelen estar evaluados conductualmente por profesionales que pueden orientar sobre qué perfil de animal se ajusta mejor a cada tipo de familia.
Apadrina o dona
Si las circunstancias no permiten adoptar un animal (espacio insuficiente, horarios laborales incompatibles, alergias), apadrinar un animal de una protectora o donar dinero, alimentos o material a una organización de protección animal es una forma generosa de contribuir al bienestar animal sin asumir una responsabilidad para la que no se está preparado.
Si ya tienes una mascota: la responsabilidad durante todo el año
La tenencia responsable no se limita al momento de la adquisición o adopción: es un compromiso que abarca toda la vida del animal e incluye:
- Alimentación adecuada: una dieta equilibrada y adaptada a la especie, la raza, la edad y el estado de salud del animal.
- Atención veterinaria: vacunaciones, desparasitaciones, revisiones anuales y atención ante cualquier problema de salud. El gasto veterinario medio anual de un perro en España oscila entre 200 y 600 euros.
- Ejercicio y estimulación: los perros necesitan paseos diarios (mínimo 2-3 al día) y estimulación física y mental. Los gatos necesitan enriquecimiento ambiental (rascadores, juguetes, acceso a ventanas).
- Socialización y educación: una educación en positivo desde cachorro previene la inmensa mayoría de problemas de comportamiento que luego se convierten en motivo de abandono.
- Identificación y registro: cumplir con la obligación legal de microchip y registro evita que el animal sea clasificado como abandonado en caso de pérdida.
- Esterilización: la esterilización previene camadas no deseadas (la principal causa de abandono en España) y ofrece beneficios de salud al animal (prevención de tumores mamarios, piómetras, tumores testiculares).
- Planificación ante imprevistos: tener un plan B para el cuidado del animal en caso de enfermedad, viaje, cambio de domicilio o cualquier circunstancia que pueda afectar temporalmente a la convivencia.
Beneficios de la convivencia responsable con mascotas
Cuando la decisión se toma de forma meditada y el compromiso se mantiene durante toda la vida del animal, la convivencia con mascotas aporta beneficios demostrados para la salud:
- Reducción del estrés, la ansiedad y la presión arterial.
- Mejora del estado de ánimo y reducción de síntomas depresivos.
- Mayor actividad física (los propietarios de perros caminan una media de 30 minutos más al día).
- Desarrollo de la empatía, la responsabilidad y la inteligencia emocional en los niños.
- Reducción de la sensación de soledad en personas mayores y en hogares unipersonales.
- Beneficios cardiovasculares documentados: los propietarios de perros tienen un riesgo significativamente menor de mortalidad por causa cardiovascular.
Una mascota es un miembro más de la familia que merece los mejores cuidados durante toda su vida. Si tienes un animal de compañía, contar con un seguro de salud para ti y los tuyos te permite acceder a especialistas en alergología (para alergias a animales), dermatología y medicina preventiva. Llámanos al 910 059 297 y te ayudamos a encontrar la póliza más adecuada para toda la familia.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos animales se abandonan en España cada año?
Según los datos de la Fundación Affinity, más de 306.000 animales son abandonados cada año en España. La mitad de los perros regalados en Navidad son abandonados en los meses posteriores, y solo el 45 % de los animales abandonados consiguen ser adoptados.
¿Es ilegal regalar mascotas en Navidad?
Regalar mascotas en sí no es ilegal, pero la nueva Ley 7/2023 de bienestar animal exige un curso de formación previo para futuros propietarios y un seguro de responsabilidad civil para perros. El abandono posterior sí es una infracción muy grave con multas de hasta 200.000 euros.
¿Qué alternativas hay a regalar una mascota en Navidad?
Las principales alternativas responsables son: apadrinamiento de animales en refugios, donaciones a protectoras, regalos de experiencias educativas con animales, y si la familia ya tiene mascota, regalar accesorios, juguetes o un seguro veterinario. Si se desea adoptar, debe ser una decisión meditada y consensuada, no una sorpresa navideña.
¿Cuánto cuesta mantener una mascota al año?
El coste anual de un perro oscila entre 1.000 y 2.500 euros, incluyendo alimentación, veterinario, accesorios y seguro. Un gato es algo más económico, entre 600 y 1.500 euros anuales. A lo largo de la vida del animal, el gasto total puede superar fácilmente los 10.000 euros.
¿Por qué adoptar es mejor que comprar una mascota?
Adoptar salva vidas directamente: la del animal adoptado y la del que ocupará su plaza en el refugio. Los animales adoptados suelen venir vacunados, esterilizados y con evaluación de comportamiento. Además, adoptar no contribuye a la cría intensiva ni al negocio de los criaderos, que a menudo operan en condiciones de bienestar animal deficientes.
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