Alergias comunes en niños: tipos, síntomas y tratamiento

Las alergias infantiles afectan a un número creciente de niños en todo el mundo. Según datos de la Sociedad Española de Alergología, hasta un 40 % de los niños padecen rinitis alérgica, y las alergias alimentarias se han duplicado en las últimas dos décadas. Comprender los tipos de alergia más...

Alergias comunes en niños: tipos, síntomas y tratamiento

Las alergias infantiles afectan a un número creciente de niños en todo el mundo. Según datos de la Sociedad Española de Alergología, hasta un 40 % de los niños padecen rinitis alérgica, y las alergias alimentarias se han duplicado en las últimas dos décadas. Comprender los tipos de alergia más frecuentes, reconocer sus síntomas y saber cuándo acudir al especialista es fundamental para proteger la salud de los más pequeños.

¿Qué es una alergia?

Una alergia es una respuesta exagerada del sistema inmunitario frente a sustancias que, en condiciones normales, son inofensivas. Estas sustancias se denominan alérgenos y pueden ser de origen alimentario (proteínas de la leche, huevo, frutos secos), ambiental (polen, ácaros, hongos) o por contacto (tejidos sintéticos, jabones, metales).

Cuando un niño alérgico entra en contacto con el alérgeno, su sistema inmunitario produce anticuerpos IgE que desencadenan una cascada de reacciones inflamatorias responsables de los síntomas. Esta predisposición, conocida como atopia, tiene un fuerte componente genético: si ambos padres son alérgicos, la probabilidad de que el hijo lo sea supera el 60 %.

Tipos de alergias más comunes en la infancia

Alergias respiratorias

Son las más frecuentes en niños mayores de 3 años. Los principales alérgenos son:

  • Ácaros del polvo: la causa número uno de rinitis y asma alérgica en España. Proliferan en colchones, almohadas, alfombras y peluches.
  • Pólenes: gramíneas, olivo, plátano de sombra y ciprés son los más relevantes en nuestro país. Provocan rinitis estacional con picos en primavera y otoño.
  • Epitelios de animales: la caspa, saliva y orina de perros y gatos contienen proteínas alergénicas que afectan a muchos niños.
  • Hongos ambientales: Alternaria y Cladosporium crecen en ambientes húmedos y pueden provocar síntomas respiratorios persistentes.

Alergias alimentarias

Suelen aparecer en los primeros años de vida y, en muchos casos, se superan con el crecimiento. Los alimentos más implicados son:

  • Leche de vaca: la alergia alimentaria más frecuente en lactantes. Afecta al 2-3 % de los menores de un año.
  • Huevo: la segunda causa de alergia alimentaria infantil. La clara contiene las proteínas más alergénicas (ovomucoide y ovoalbúmina).
  • Frutos secos: especialmente cacahuetes, nueces y avellanas. Suelen provocar reacciones más severas y tienden a persistir en la edad adulta.
  • Pescado y marisco: más frecuente en zonas costeras con alta ingesta de estos alimentos.
  • Trigo y soja: menos prevalentes pero en aumento, especialmente en niños con múltiples alergias alimentarias.

Alergias cutáneas

  • Dermatitis atópica: afecta al 15-20 % de los niños. Cursa con piel seca, enrojecimiento y picor intenso, especialmente en pliegues de codos y rodillas.
  • Urticaria: aparición de habones rojizos y pruriginosos que pueden ser desencadenados por alimentos, medicamentos, infecciones o factores físicos (frío, presión).
  • Dermatitis de contacto: reacción al contacto directo con sustancias como níquel, látex o ciertos productos cosméticos.

Síntomas de alerta

Los síntomas de alergia en niños varían según el tipo de reacción, pero los padres deben estar atentos a:

  • Estornudos frecuentes, congestión nasal persistente y goteo nasal transparente.
  • Ojos llorosos, rojos y con picor (conjuntivitis alérgica).
  • Tos seca recurrente, sibilancias o dificultad respiratoria.
  • Manchas rojas, ronchas o eccemas en la piel.
  • Hinchazón de labios, lengua o garganta tras comer un alimento.
  • Vómitos, diarrea o dolor abdominal tras la ingesta de determinados alimentos.
  • Picor en boca y garganta.

Anafilaxia: la emergencia alérgica

La anafilaxia es una reacción alérgica grave y potencialmente mortal que requiere atención médica inmediata. Se manifiesta con dificultad respiratoria severa, caída de la tensión arterial, taquicardia y pérdida de conciencia. Los niños con alergias alimentarias graves a frutos secos o huevo deben llevar siempre un autoinyector de adrenalina.

Diagnóstico

El diagnóstico de las alergias infantiles combina la historia clínica con pruebas específicas:

  • Pruebas cutáneas (prick test): se aplican pequeñas cantidades de alérgenos en la piel del antebrazo y se observa la reacción. Es rápido, seguro y fiable.
  • Análisis de sangre (IgE específica): mide los niveles de anticuerpos IgE frente a alérgenos concretos. Útil cuando las pruebas cutáneas no son posibles.
  • Provocación oral controlada: en caso de alergia alimentaria, se administra el alimento sospechoso en cantidades crecientes bajo supervisión médica. Es la prueba definitiva.
  • Espirometría: para evaluar la función pulmonar en niños con sospecha de asma alérgica.

Tratamiento

El abordaje de las alergias infantiles se basa en tres pilares:

1. Evitación del alérgeno

Es la medida más eficaz y la primera línea de tratamiento. Implica identificar los desencadenantes y minimizar la exposición: fundas antiácaros, eliminación de alfombras, lectura de etiquetas alimentarias, control de la humedad ambiental.

2. Tratamiento farmacológico

  • Antihistamínicos: controlan síntomas como picor, estornudos y urticaria. Los de segunda generación (cetirizina, loratadina) son los preferidos en niños por causar menos somnolencia.
  • Corticoides nasales: tratamiento de primera línea para la rinitis alérgica moderada-grave en niños.
  • Broncodilatadores: alivian la broncoconstricción en el asma alérgica. Se administran por inhalación.
  • Adrenalina autoinyectable: prescrita a niños con riesgo de anafilaxia.

3. Inmunoterapia (vacunas de la alergia)

Es el único tratamiento que puede modificar la evolución natural de la enfermedad alérgica. Consiste en administrar dosis crecientes del alérgeno para desensibilizar progresivamente al sistema inmunitario. Está indicada en rinitis y asma alérgica a ácaros, pólenes y epitelios de animales, y su eficacia puede mantenerse durante años tras finalizar el tratamiento.

Prevención desde la primera infancia

Aunque no es posible eliminar completamente el riesgo de alergias, diversas medidas han demostrado un efecto protector:

  • Lactancia materna: la lactancia exclusiva durante al menos 6 meses reduce el riesgo de dermatitis atópica y alergias alimentarias.
  • Introducción precoz de alimentos alergénicos: estudios recientes (como el ensayo LEAP) demuestran que la introducción temprana de cacahuete entre los 4 y 6 meses en niños de riesgo puede reducir hasta un 80 % la probabilidad de desarrollar alergia.
  • Control ambiental: ventilación diaria, limpieza frecuente, temperatura entre 19-21 °C y humedad por debajo del 50 %.
  • Evitar el tabaquismo pasivo: la exposición al humo del tabaco es un factor de riesgo demostrado para el desarrollo de asma y alergias en niños.
  • Contacto con la naturaleza: la hipótesis de la higiene sugiere que la exposición a microorganismos en entornos rurales y el contacto con animales desde la primera infancia pueden proteger frente a las alergias.

Preguntas frecuentes

¿A qué edad pueden aparecer las alergias en niños?

Las alergias alimentarias suelen manifestarse en los primeros 1-2 años de vida, mientras que las alergias respiratorias (a ácaros, polen, animales) son más frecuentes a partir de los 3-5 años. La dermatitis atópica puede aparecer desde los primeros meses de vida.

¿Se curan las alergias infantiles con el tiempo?

Depende del tipo de alergia. Aproximadamente el 80% de los niños con alergia a la leche de vaca y el 70% de los alérgicos al huevo superan la alergia antes de los 6 años. Sin embargo, las alergias a frutos secos, pescado y marisco tienden a persistir en la edad adulta.

¿Qué prueba es la más fiable para diagnosticar alergias en niños?

Las pruebas cutáneas (prick test) son las más utilizadas por su rapidez, seguridad y fiabilidad. En caso de alergia alimentaria, la provocación oral controlada bajo supervisión médica es la prueba definitiva para confirmar o descartar la alergia.

¿Es segura la inmunoterapia (vacunas de la alergia) en niños?

Sí, la inmunoterapia es segura y eficaz en niños mayores de 5 años con rinitis o asma alérgica. Es el único tratamiento que puede modificar la evolución de la enfermedad y sus beneficios pueden mantenerse años después de finalizar el tratamiento. Siempre debe realizarse bajo supervisión del alergólogo.

¿Cómo puedo prevenir las alergias alimentarias en mi bebé?

La evidencia más reciente recomienda la lactancia materna exclusiva durante 6 meses y la introducción gradual de alimentos alergénicos (huevo, cacahuete) entre los 4 y 6 meses, especialmente en niños con antecedentes familiares de alergia. Consulta con el pediatra el calendario de introducción alimentaria más adecuado.

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